

Aunque la ciudad de Ávila fue declarada Ciudad Patrimonio de la Humanidad debido a la riqueza monumental que alberga en su interior, -un valioso conjunto de iglesias y palacios renacentistas, quizás la parte más significativa sea su muralla medieval. Es una de las mejor conservadas de Europa y la imagen icónica de la ciudad. Mientras caminábamos con nuestro guía turístico, éste nos describía sus características: “servían para separar a los ricos de los pobres que vivían extramuros, proteger a los habitantes de las pestes y epidemias habituales en aquellos tiempos, el control de las actividades comerciales, además de su principal función; la defensiva”.
Irónicamente, el principal reclamo turístico de la ciudad estuvo a punto de ser demolido. El ayuntamiento elevó una consulta sobre la idoneidad de mantener el recinto defensivo y Pascual Madoz aconsejó su derribo al considerar que impedía su desarrollo urbanístico. Por suerte, el ayuntamiento desatendió la recomendación y elaboró un plan para su mantenimiento y rehabilitación. En 1884 las murallas de Ávila fueron declaradas Monumento Nacional.